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L  L A  M A D  O  S     A    E  N S E  Ñ  A R

JORGE E. DÍAZ

Edición corregida y aumentada

El libro comienza con esta frase: “De todos los discípulos de Jesús, algunos son llamados a enseñar”...

 

Aunque parece una declaración sencilla contiene  como  una  semilla  todos los factores  que contribuyen a formar una teología bíblica de los dones, talentos o habilidades espirituales. Nuestra  teología  señala  el  camino para la práctica de la vida cristiana tanto individual como comunitaria.     El libro,  “Los llamados a enseñar” nos presenta un equilibrio entre la teoría y la práctica sobre los dones espirituales y ayuda a los dirigentes, pastores y líderes de la iglesia a saber cómo:  descubrir,  desarrollar  y  dedicar a los que Dios, por medio del Espíritu Santo, ha llamado a enseñar.

 Al leer el libro en la nueva edición que recién ha sido corregida y aumentado por el autor y publicado por la Editorial Mundo Hispano, des- cubrimos que cada uno de los diez  capítulos  contenidos  en  256 páginas es un semillero de ideas muy fértiles y transferibles en cualquier contexto en el cual deba ocurrir el proceso  de  enseñanza  y  aprendizaje.    Demos  una  mirada  a  vuelo  de  pájaro  a  la  página  de contenido.

  • Enseñar es una orden. Cuando uno lee  la Biblia y considera el propósito para el  cual el Señor Jesús fundó la iglesia no cabe duda de que  el  ministerio  de enseñanza es una necesidad para cada discípulo    del    Señor.
  • ¿Tiene usted el don de enseñar? La Biblia establece que cada discípulo de Jesús tiene la responsabilidad de descubrir, desarrollar y dedicar su don, su talento y sus capacidades. Aquí encontrará un plan sencillo y útil para saber cómo hacerlo en su propia vida y la de otros.
  • Qué necesita para ser un buen Los buenos maestros nacen con ese don y otros se hacen maestros a base de una relación constante con Jesucristo, estudiando la Biblia, comprendiendo el propósito de la iglesia, amando a sus alumnos, y buscando formas nuevas de guiar la experiencia de enseñanza y aprendizaje.
  • Inteligencias múltiples. Los avances en el estudio de la mente y la conducta humana nos proveen información y sugerencias que los llamados a enseñar podemos aprovechar para facilitar el proceso de enseñanza y el aprendizaje con el  propósito de contribuir a la formación de los seguidores de Jesús.
  • Enseñe para cambiar la vida de sus alumnos. Cada persona puede aprender a mejorar sus relaciones con Dios, consigo misma, con otras personas, con los conocimientos, con las actividades, con las cosas y con los lugares que le rodean. Usted puede ser el facilitador de esos cambios.
  • Organice su tarea para mantenerse enfocado en el Todo maestro necesita un principio organizador que le ayude a dar coherencia y equilibrio a su labor docente. La fórmula 5-A —Alguien aprende, algo, en algún lugar, de alguna manera, con algún propósito— le va a servir para comenzar.
  • El Factor “C”. Las generaciones educadas en la cultura de la conectividad digital, constituyen actualmente el segmento de mayor crecimiento en casi todos los campos del quehacer de la humanidad. Conozca unas claves para comprender, conectar y comprometer con creatividad a los nativos  digitales  y    a    los  inmigrantes.
  • Ponga todo en una agenda de clase. Cuando ya tiene todos los materiales que va  a usar, necesitará ordenarlos en una agenda de clase. Aquí le presentamos una muy sencilla y práctica que usted  podrá  cambiar  y adaptar en relación con sus alumnos. Además, encontrará ayudas para la selección de actividades para la enseñanza de actitudes, valores y principios.
  • Enseñe de modo que todos aprendan algo. Los buenos maestros desean que todos aprendan y crezcan en el Señor; sin embargo, algunas personas seleccionan los materiales de enseñanza guiados por el precio, por los colores y por los dibujos. Comprenda los mejores criterios para hacerlo y conozca algunos modelos disponibles   actualmente.

 

 

  • Técnicas para la redacción de materiales Si después de ver to- dos los materiales que hay para facilitar el ministerio de enseñanza de su iglesia aun insiste en escribir sus propios  estudios y lecciones, por favor hágalos mucho mejor. Aquí le decimos cómo.

 

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El doctor LeRoy Ford, quien es Profesor emérito de Los Fundamentos  de  la  Educación  del Seminario Teológico Bautista del  Suroeste en Fort Worth, Texas nos comenta:

 “Un artista y filósofo chino dijo:“Antes de pintar un bambú, es necesario que primero nazca en su corazón”. Antes que un maestro pueda enseñar una lección, tiene que reconocer que la enseñanza es un don espiritual. Dios ha puesto a personas en la iglesia como maestros, ayudantes y administradores, y todos poseen dones espirituales.

En su libro, Jorge Enrique Díaz usa unos pasos fáciles de comprender para guiar al lector a reconocer y desarrollar el don espiritual de la enseñanza. Recomiendo que las personas que enfrentan el llamado a enseñar lean este libro”.

 El doctor Josh McDowell ampliamente conocido por sus más de cien libros y como conferencista internacional, también expresa su opinión sobre este libro diciendo:

 “Es mi firme convicción que enseñar es la oportunidad más grande que un discípulo del Señor Jesús puede tener para que la vida de otra persona tenga significado y trascendencia. Nada puede dar más satisfacción íntima que ver a una de esas personas a quienes hemos “enseñado”tener éxito en su propia vida y en su ministerio; es decir, que está haciendo aquello para lo cual Dios la hizo, la formó y la ha capa- citado, usándonos, aunque sea un poquito, a nosotros.

Los conceptos, estrategias y técnicas sobre la enseñanza y el aprendizaje que aquí se presen- tan pueden ser aplicados a cualquier situación en la cual usted desee influir, motivar o estimular a otros a aprender y, por lo tanto, a cambiar su actual estilo de vida a uno más satisfactorio, productivo y significativo”.

  De todo corazón deseamos animarle, si  usted desea aprender más sobre cómo aprender a enseñar que consiga una copia del libro  y si luego de leerlo encuentra algo  útil,  que por favor lo recomiende a otros actuales o futuros maestros dentro y fuera de su iglesia.

 

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